Ir al contenido principal

¿Ya es Zaragoza de color rosa?

Ahora que el Real Zaragoza ya ha subido a Primera División... ¿ya es todo en la ciudad de color de rosa? Ayer, algunos aficionados no celebraron el ascenso del equipo porque, según decían, nunca tuvo que haber bajado. ¡Tócate la peineta! Por cierto, y ya que estamos hablando del color cursi, hoy, en XL Semanal, Eduardo Sánchez Junco, dueño y director de la revista ¡Hola!, asegura que "la prensa del corazón se ha convertido en la niña bonita del periodismo, porque, evidentemente, atrae al lector". De esta forma, se defiende de las críticas de la llamada prensa seria. "Ya no hay periódico que no introduzca información del corazón, que no la regale... ¡ahora resulta que somos la panacea!", dice.

Comentarios

  1. oh sí, es más que evidente que la prensa rosa atrae al lector... cuando paso por delante de los kioskos evito acercarme demasiado, es que tanta prensa rosa genera demasiada atracción! peor que un imán, ya te digo...
    xD

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Samiramis

Se llama Samiramis y lee las cartas en un bar de la calle de Ávila, cerca de las calles de prostitución del zaragozano barrio de Salamanca. El local, cutre, intenta reflejar un aire sirio que no va más allá de los dulces colocados en una vitrina, y de una pegatina con el nombre del país, cuyas letras están pintadas con los colores de la bandera. Es sábado por la mañana y la futuróloga tiene poca clientela. Mientras se espera, se pide en la barra algo para tomar, y se coge la vez. “La última es esa señora”, dice la camarera, muy maquillada, con jersey de cuello alto y foulard con estampado de leopardo, y gorro de lana en la cabeza. Samiramis es muy conocida en la ciudad, y frente a ella, y gracias al boca a boca, se sienta un público variopinto que ansía saber qué va a ocurrir en sus vidas. Pasados unos minutos, una amiga y yo estamos ya frente a la silla de la adivinadora. Por cierto, a punto de irnos. Son los nervios del momento. Observamos un cartel que prohíbe comer chicle, y otro q

Cuando cuesta volver...

Sueño, suspiro, abrir y cerrar de ojos. 21 días intensos. Sensación de no haber ocurrido. Sin tiempo para digerir. Aterrizaje forzoso en la vorágine. Despedidas. Darse cuenta de la importancia del "aquí y ahora". Volver a "todo sigue igual" sin que tú seas el mismo. Querer marchar. Intentar mantener el espíritu "thai" un tiempo. Cuando cuesta volver...