domingo, 8 de enero de 2017

Enero VS Tranquilidad

Escribía en el post anterior "yo sólo pido tranquilidad". Pero el comienzo de año, suele ser guerrero. Bajo del tranvía y camino mientras recapitulo otros enero complicados. Amenazas pandilleras, conatos de ruptura tras Reyes, visitas a Urgencias propias o ajenas... Y mañana toca coger el AVE. Será una vuelta amortiguada, tras una tarde de rebajas. 2016 fue un año sin mucho sobresalto. Y recuerdo especialmente mi escapada a Dublin. Y mi premio llegó antes de la lotería en forma de nuevo trabajo. Una vuelta de tuerca, menos atención directa y más tiempo para vivir. Pero vivir fuera es duro, como leo en otros blogs que sigo. Y, si me anticipo, amenaza un nuevo duelo en forma de marcha temporal. O tal vez no, o tal vez por menos tiempo... No se sabe, aquí y ahora. 

lunes, 2 de enero de 2017

Mensajes desde Urgencias...

Tecleo desde un Intercity con destino a Irún el mensaje que enviaré felicitando el Año Nuevo. Y llega a sus destinatarios mientras cargo el móvil en la sala de espera de urgencias de un hospital, que no me ofrece mucha credibilidad. Tomo las uvas antes que la cena, con unos presentadores que no conozco. Un chute de intensidad para cerrar un 2016 que hoy, en momento desayuno, una amiga calificaba de "insípido". Yo sólo pido tranquilidad. ¡Qué no es poco! Y paseo por gélidas calles hablando de ambivalencia, de tomar decisiones, de rupturas de pareja... Pido tranquilidad y compartirla con las personas importantes del día a día. Con algunas, por cierto, la relación se transforma. Incluso el amor se recicla, muchas veces, en otra cosa. Por cierto, hoy he escuchado "ahora te entiendo más". 

lunes, 19 de diciembre de 2016

Felicidad nueva

Termino "Una nueva felicidad" de Curro Cañete, volviendo en un metro al límite de la medianoche, tras "cerrar bien es soltar peso". Últimamente, echo un vistazo a mi red social. No es fácil conocer gente, y menos en una ciudad como Barcelona. Puede que yo mismo navegue en la ambivalencia. Pero valoro lo importante de esas personas que están en el día a día. Sobretodo, presencial. Pero a veces, hay puentes que acercan la distancia. Son importantes los vínculos. Es bonito echar raíces. No creo en las huidas, y menos aún en la huida de la huida. Si que opto por la perspectiva, por recolocar los hechos, por hacer una valoración global. Y defiendo firmemente que salirse del rebaño no es anormal. Tal vez, yo intervenga en esa "anormalidad", con personas a las que no se considera que formen parte del sistema despiadado que nos envuelve. Tal vez, ni falta que les haga. Estos días, cuesta extraerse de la absurda Navidad. Pero ahí estaremos, como si no hubiera otras noches, u otros días, importantes durante el año. El día a día es otra cosa. Más inmediata, más real, más de todos... Y es que, como leo en las páginas de la novela "tantos nombres, tantos rostros, tantas personas con las que compartimos experiencias importantes y que acaban desapareciendo de nuestra vida...". Yo sé a quién quiero mantener, sé quién está ahí, quién estuvo y quién me gustaría que estuviera o lo hiciera más. Y, sobretodo, quiénes quiero que sigan estando. Aunque septiembre y enero suelan ser épocas de movimiento. Del mío, hace casi 6 años. 

martes, 6 de diciembre de 2016

Y seguimos...

¿Están de moda las rupturas? De Madrid saltamos a Dublin. O, tal vez, es ilusorio pensar que una relación es "para siempre". De hecho, nada lo es. Bueno, sólo un hecho. Vivimos en una sociedad chalada, en la que se prioriza todo antes que uno mismo. Porque, si no nos autocuidamos, ¿qué podemos ofrecer al resto? ¿Es lógico que pasen semanas, meses o años sin ver a alguien que vive en la misma ciudad? Deberíamos tejer redes de ayuda mutua, redes informarles en nuestro día a día. Porque coincidir en la parada del bus, en la cola del supermercado, en la escalera de nuestra vivienda o tomar un café rápido, consiste simplemente en vomitar titulares rápidos sin profundizar en cómo estamos o en qué sentimos. Prisas, prisas, prisas, ¿pero hacia dónde vamos?, ¿qué o quién nos espera? Se trata de cuidar más, de cuidarnos más. Porque, además, puede que seas importante para alguien que no imaginas, o alguien que jamás pensaste sea un apoyo para ti. 

jueves, 24 de noviembre de 2016

Ojo ajeno

Vemos la mota en el ojo ajeno. Días, semanas, meses, y puede que años, planificando para tener que posponer. Vivir huyendo sin estar "aquí y ahora". Como si un avión nos llevase al destino "burbuja", en el que fuésemos inmunes a los sidrales que a veces creamos o sobre los que nos posicionamos de manera incorrecta. Mientras leo "la vida no avisa y cuando lo hace, o no le hacemos caso, o ya es demasiado tarde", me anuncian una ruptura madrileña. ¡Contra todo pronóstico! 

sábado, 19 de noviembre de 2016

Ya salí

Ya salí de la zona de confort. Aunque, después de los mensajes que transcribía en el anterior post, echo de menos a las personas a las que atendía. Tal vez, nos volvamos a encontrar. La vida laboral es una noria de trayecto corto. Y también, como en las parejas, hay rupturas. Esta vez, he sido yo quien ha dejado. Seguro que, si reflexionara, no será la primera vez. Como me dijo una amiga, "tú también te fuiste de Zaragoza". Pero claro, no es lo mismo dejar a que te dejen. Casi ya está finalizando la semana del 14N. El domingo, un AVE me devolvía a Barcelona mientras charlaba con Tati. Compartimos muchas cosas. Sin duda, se avecinaba una vorágine que comenzaría el lunes con una madrugadora bienvenida. El 20 de Octubre, había presentado mi primera renuncia voluntaria desde que trabajo aquí, tras cubrir bajas maternales y sufrir una subrogación empresarial. El proyecto no hay por donde cogerlo, pero ahí está la gracia; disfrutar del privilegio de rediseñar un recurso, desde la mirada del Trabajo Social, como me salga de la peineta. ¡Y ser el nuevo tiene lo suyo, claro! ¡No sabes ni cómo funciona la fotocopiadora! Hay mucho por contar, pero ya habrá tiempo. A esto, le sumamos visitas médicas, propias y ajenas. Acompañamientos a distancia y presenciales. Estar ahí, seguir estando ahí, de una u otra manera. ¡Y yo sé lo que me digo! Porque, y ya lo he tecleado varias veces, Barcelona no acoge. Lo contrasto estos días que hablo con mi amiga Sol. Puede que, a veces, ni siquiera a sus oriundos. Y también, a veces, vivir solo no mola tanto. Al final, compartir es vivir. Y, como me dijo mi padre, "en esta ciudad sobrevives". Gisela, de Operación Triunfo, canta que "ahora que vivo más, a la velocidad, de un mundo que no espera, que me atrapa sin piedad...". Porque es enfermo trabajar 40 horas. Ahora, es mi mantra. ¡Bona nit!

martes, 8 de noviembre de 2016

Marcar una época

Mi salida del Prelaboral marca una época. Una época, de luces y sombras, que comenzó en enero de 2014. Podría escribir mucho. Ya lo intenté fuera de este blog, pero me aburría. Sé perfectamente lo que hay. Temas más o menos trabajados. Tres años intensos, tres temas potentes. ¿Vida privada o vida secreta? Sin duda, temas que sacar al otro lado de la mesa. Comienzo una nueva época tras "trabajo al 200%", "mi vida está fuera" o "necesito reubicarme". Siento vértigo. Tal vez, había que empezar por un giro profesional. Marchar de un ambiente laboral gris, pero llevándome el cariño de las personas a las que atiendo. Mensajes como: "que la vida te devuelva todos los buenos momentos que nos has hecho pasar", "te deseo que sigas creciendo y ayudando a la gente en tu carrera", "gracias por tu entendimiento y ponerte en el lugar del otro", "la primera entrevista, un recuerdo para siempre", "se nos va uno de los grandes", "puedo decir que eres una gran persona", "transmites seguridad en lo que haces", "hiciste que diera el primer paso en mi recuperación" o "gracias por tu eficacia y paciencia". Esta semana es intensa; baja laboral programada, acompañamiento que algunos califican de "surrealista" pero que a mí me reconforta, cierre de mi propio proceso de inserción laboral tras "la decisión ya está tomada" y una escapada de cumpleaños a Zaragoza. A partir del 14, una nueva época cuyo título aún está por escribir. Y mil GRACIAS a las personas a las que atiendo. Como les dije el viernes, muchas veces no estamos tan lejos de las historias que nos explican.