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Releer para teclear...

Releo el post anterior para teclear éste. Y es que mi vida de reality televisivo, como dice Sandra, da para mucho. Tras ver Lion, y continuar reafirmando mi NO a la paternidad, dormí en 4 camas en una semana. ¡Y no hay que llevarse las manos a la cabeza! Pasé el 15 de agosto alejado de Barcelona modo "chalet con varias plantas y piscina". Y nada que decir de lo ocurrido a escasos metros de mi casa, lugar que cruzo cada día para coger el metro, Rambla que tengo integrada en ese turista en el que me convierto, de tanto en tanto, tras 7 años en una ciudad sinónimo de libertad. Por cierto, eso sí, pensaré volver a asistir a una manifa. No se debe mezclar el agua con el aceite, y aquí siempre se hace. Noches memorables, como la de ayer. De momento "top chef", a pasear casi en pijama para respirar aire puro, taza con salchichas frankfurt en mano. Picos de adolescencia tardía. Reencuentros nocturnos, también. Planes "aquí y ahora". Cambiar playa por hindú. Raja…
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AVE de lunes al mediodía que marcaba el punto y final del break veraniego más breve (por decisión propia) de los últimos 5 años. Un día en el que tu madre pasa por Barcelona, y aprovechas para cenar y ravalear. Un martes con propuesta de ensayo. ¿Qué me deparará el nuevo día? Tal vez, sea esa la pregunta o actitud con la que echarse a la calle. Cena con Montse. Miércoles desayunando "como marquesas" con Mariajo, de visita "reveladora" en Barcelona, jornada laboral en piscina pública y segundo encuentro. Jueves de jornada maratoniana aunque llevable. Agosto significa menor veneno laboral. Y regreso a casa, directo. Viernes de pequeño cumpleaños. Sábado de Coaching, kebab ravalero y paseo en momento TOP. Y el domingo un amanecer acompañado... ¿Dónde hay que firmar para que la vuelta de vacaciones SIEMPRE sea así? Y en un rato, Lion.

Tardes de agosto...

Pocas tardes de agosto tengo libres este año... Y las estoy pasando en Zaragoza, con sus 39 grados. Ayer, me dediqué tiempo para mí. No solemos cuidarnos. Defecto profesional. Pero, a menudo, hay que priorizarse. Con una profesión que desgasta, y con un entorno familiar y social, a menudo, en crisis, toca cuidarse. Tarde para cultivar cuerpo y mente: sesión de beauty, exposición fotográfica con giro profesional incluido, helado improvisado con amigos y, para finalizar, un primer encuentro. Una entrada, tal vez directa, en el TOP. Un "punto positivo" para Zaragoza. Gente interesante, de vida y cuerpo. Gente que, aunque no vuelvas a ver, te trató bien. No como aquellos que están en punto muerto. Y acabo de comenzar "Adulterio" de Paulo Coelho, tras casi tres años en una estantería. Rescato una frase: "...soy una mujer dividida entre el terror a que todo cambie y el terror a que todo siga igual el resto de mi vida".

Des-co-ne-xión

Breve paréntesis. Desconexión, a ratos, también del WhatsApp. Porque tengo que poner "tus propias normas y límites". A veces, me siento como la "oficina de resolución de problemas" de parte de mi red social. ¡Y yo, obvio, también tengo lo mío! Tras 4 días tostándome al sol, muy cerca de Barcelona, la necesidad de levantar el pie del acelerador vuelve a la carga. Mientras, mañana vuelvo a un AVE que me transporta a una semana atípica de vacaciones. Ayer, por cierto, volví a ese barrio vecino, a una finca sin ascensor, a un recibimiento en boxer y camiseta, con esa misma fragancia, que aunque no sé cuál es, me recordó a ti... Hoy, hago un acompañamiento al aeropuerto. ¡Los detesto! De hecho, los he evitado este verano. En ese mosaico de vidas cruzadas, también puedes conocer a alguien. ¡Y sin coger vuelo alguno! Espero comenzar agosto descubriendo, y a la vuelta me espera esa jornada de 30 horas, pero también proyectos más emocionantes como Coaching o París.

No siempre hay un para qué...

Llueve en el Raval mientras tecleo. No siempre hay un para qué. ¿Para qué? es una buena pregunta de Coaching. Pero a veces, la respuesta no va más allá de un "me apetecía". Por eso, posé para un desnudo artístico, obviamente, ligero de ropa. Vivimos demasiado condicionados. Y no todos haríamos lo mismo, ¡vaya aburrimiento! Pero si hay algo que nos pertenece, es nuestro cuerpo. Con sus imperfecciones, nuestros complejos, aquellas partes que más gustan y nos gustan... Una foto acaba siendo el reflejo de ti mismo. Y para mi sorpresa la imagen con más likes en Instagram, es la de mi torso desnudo (mirando serio a cámara y comenzando a desabrocharme el vaquero). Tiempo atrás, no me imaginaba contactando con un fotógrafo y posar. Pero, a pesar del calor sofocante, me senti muy cómodo y, creo, seguí sin mucho reparo las instrucciones. Me dejé llevar. Y, como muchas veces cuando pruebas algo, te quedas con ganas de más. ¿Qué voy a hacer con las fotos? Otra pregunta típica. No lo sé…

No pongo título...

Comienzo el sábado mirando a cámara. Convirtiendo mi casa en estudio fotográfico, por unos minutos. Cada vez soy más consciente de mi lado artístico VS mi lado tecnológico. Y después, evento inaugural de la morada de una amiga. De esa pequeña red barcelonesa, venida de mañolandia. Queda poco para un breve break. Y parece que habrá que esperar a septiembre para que, como se dice por aquí, mi proyecto "s'encengui". Ayer, noche de reencuentro. Las personas entran y salen de tu vida, pocas permanecen y, a veces, los caminos se distancian para, tal vez, volver a bifurcarse. No pongo título...

Tránsito...

Y comencé a transitar por la otra línea. Incapaz de secuenciar imágenes de manera cronológica. Chutando con ibuprofenos preventivos a un cuerpo que pide un break. ¡Suerte del gym que lo acaba de activar! Por otro lado, no hace ni 48 horas, acabé una formación que abre una posibilidad. Ya se verá. Un final con mensajes como: "¿Quieres ser mi amigo?", "Explota tus capacidades, eres capaz de todo. Espero mantener el contacto", "Desde el principio he sentido contigo que eres buena gente y para mí es el mayor piropo que puedo hacer de alguien", "Me gusta tu luz, debes tener una bombilla bonita dentro de la cabeza", "Disfruto escuchándote". ¡Graciasss!