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No siempre hay un para qué...

Llueve en el Raval mientras tecleo. No siempre hay un para qué. ¿Para qué? es una buena pregunta de Coaching. Pero a veces, la respuesta no va más allá de un "me apetecía". Por eso, posé para un desnudo artístico, obviamente, ligero de ropa. Vivimos demasiado condicionados. Y no todos haríamos lo mismo, ¡vaya aburrimiento! Pero si hay algo que nos pertenece, es nuestro cuerpo. Con sus imperfecciones, nuestros complejos, aquellas partes que más gustan y nos gustan... Una foto acaba siendo el reflejo de ti mismo. Y para mi sorpresa la imagen con más likes en Instagram, es la de mi torso desnudo (mirando serio a cámara y comenzando a desabrocharme el vaquero). Tiempo atrás, no me imaginaba contactando con un fotógrafo y posar. Pero, a pesar del calor sofocante, me senti muy cómodo y, creo, seguí sin mucho reparo las instrucciones. Me dejé llevar. Y, como muchas veces cuando pruebas algo, te quedas con ganas de más. ¿Qué voy a hacer con las fotos? Otra pregunta típica. No lo sé…
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No pongo título...

Comienzo el sábado mirando a cámara. Convirtiendo mi casa en estudio fotográfico, por unos minutos. Cada vez soy más consciente de mi lado artístico VS mi lado tecnológico. Y después, evento inaugural de la morada de una amiga. De esa pequeña red barcelonesa, venida de mañolandia. Queda poco para un breve break. Y parece que habrá que esperar a septiembre para que, como se dice por aquí, mi proyecto "s'encengui". Ayer, noche de reencuentro. Las personas entran y salen de tu vida, pocas permanecen y, a veces, los caminos se distancian para, tal vez, volver a bifurcarse. No pongo título...

Tránsito...

Y comencé a transitar por la otra línea. Incapaz de secuenciar imágenes de manera cronológica. Chutando con ibuprofenos preventivos a un cuerpo que pide un break. ¡Suerte del gym que lo acaba de activar! Por otro lado, no hace ni 48 horas, acabé una formación que abre una posibilidad. Ya se verá. Un final con mensajes como: "¿Quieres ser mi amigo?", "Explota tus capacidades, eres capaz de todo. Espero mantener el contacto", "Desde el principio he sentido contigo que eres buena gente y para mí es el mayor piropo que puedo hacer de alguien", "Me gusta tu luz, debes tener una bombilla bonita dentro de la cabeza", "Disfruto escuchándote". ¡Graciasss!

Remix de lunes...

Ambivalencia sentada en un asiento individual del AVE. Vuelvo de Zaragoza, modo incógnito. Cuadrarse tuvo efecto. Descubro Marianela y visito exposición de desnudo artístico. Tengo ganas de más, tras el posado que hice en exteriores próximos al aeropuerto de El Prat. Y ganas, claro está, de ver el resultado. Mientras, mi piso se reinventa. Salita para las sesiones de Coaching, con esos clientes que espero vayan llegado. Todos queremos cambios, necesitamos objetivos y tenemos capacidades. Humedad insoportable en Barcelona. Y ya comenzó el verano, ya pasó Sant Joan. Tranquilo, sin quemar nada. Sin aviones huidizos, sin bajas médicas por agotamiento... Y escucho en bucle lo nuevo de Camela; "... y el será quien me ayude a olvidar el pasado..." Siempre están conmigo, 20 años después. "Se acabó y te lo voy a dejar bien claro..." Porque no todo caduca, porque no todo es prescindible. Y conecto, aunque disimulo, con cierto momento. Él pensaba que yo no sabia nada. En la …

Vuela el calendario...

Tras intentar coger moreno en la Barceloneta, tecleo por si alguien me echa de menos por aquí. Vuela el calendario. Y ya comienza la época en la que la agenda de unos y otras es sinónimo de locura: escapadas, vacaciones, currantes veraniegos... Mientras, yo ya tengo los vuelos a 12.000 kilómetros. Pero todavía queda... Sigue la vorágine aun con reducción laboral. Mi espacio de coaching, por cierto, va cogiendo forma. Y sigue el movimiento en el entorno: retorno de Chile, independizarse, rupturas de pareja, meditación vipassana de 10 días, sexo vainilla, orientaciones ocultas, la enfermedad o la muerte que siempre quieren protagonismo... Yo, mientras tanto, y por aquello de las "nuevas experiencias", tengo pendiente una sesión de fotos, presenté un relato titulado "Tarjeta lila..." al concurso de TMB (con alguna pincelada autobiográfica), escribo WhatsApp a Paterna, rompi una pareja tras una intervención profesional, probé una delicatessen francesa con nombre catal…

Cuando...

Cuando sales de una reunión, coges el metro en Paralelo y al llegar al despacho te dan una noticia que, tal vez, tiempo después aún no has encajado. Cuando acabas tu jornada laboral, le ves esperándote en aquel banco del paseo e intuyes que no acabaréis juntos la tarde. Cuando acudes a la primera sesión de la terapia, tomas un café con Ana y pillas el último AVE que conecta con Zaragoza. Cuando aquel trayecto bonito acabó, te echas a llorar antes que la psicóloga te abra la puerta y pasas el puente de mayo acompañado. Cuando...

Después del último post...

Me rompí al recibir una ballena postal desde Dublín. Personas que, aún en la distancia, sientes cerca. Aunque resulte imposible ese café face to face tan necesario y que sirve para drenar. Al igual que lo fue mi retorno a Madrid. 4 días para "abrir los ojos y mirar", compartiendo una mediación cultural, (con la perdida de tiempo como hilo conductor), callejear por Malasaña o contemplar un atardecer. Y al volver, un trayecto zen en el AVE con anécdota atrevida. Porque hay que tener presente las situaciones y/o los contextos. También leí que una segunda cita es un chiste, "todos sabemos que esa es la verdaderamente importante". Y me fui de Semana Santa a una Zaragoza en la que cambié procesiones por El Tubo, en la que (como cada año) estuve en su cumpleaños y en la que también me dí cuenta que, antes o después, los mitos acaban cayendo. Por cierto, le compro una frase a mi amiga Sofía, "lo único estable es el cambio". Y comencé la "línea gay", a …