jueves, 24 de noviembre de 2016

Ojo ajeno

Vemos la mota en el ojo ajeno. Días, semanas, meses, y puede que años, planificando para tener que posponer. Vivir huyendo sin estar "aquí y ahora". Como si un avión nos llevase al destino "burbuja", en el que fuésemos inmunes a los sidrales que a veces creamos o sobre los que nos posicionamos de manera incorrecta. Mientras leo "la vida no avisa y cuando lo hace, o no le hacemos caso, o ya es demasiado tarde", me anuncian una ruptura madrileña. ¡Contra todo pronóstico! 

sábado, 19 de noviembre de 2016

Ya salí

Ya salí de la zona de confort. Aunque, después de los mensajes que transcribía en el anterior post, echo de menos a las personas a las que atendía. Tal vez, nos volvamos a encontrar. La vida laboral es una noria de trayecto corto. Y también, como en las parejas, hay rupturas. Esta vez, he sido yo quien ha dejado. Seguro que, si reflexionara, no será la primera vez. Como me dijo una amiga, "tú también te fuiste de Zaragoza". Pero claro, no es lo mismo dejar a que te dejen. Casi ya está finalizando la semana del 14N. El domingo, un AVE me devolvía a Barcelona mientras charlaba con Tati. Compartimos muchas cosas. Sin duda, se avecinaba una vorágine que comenzaría el lunes con una madrugadora bienvenida. El 20 de Octubre, había presentado mi primera renuncia voluntaria desde que trabajo aquí, tras cubrir bajas maternales y sufrir una subrogación empresarial. El proyecto no hay por donde cogerlo, pero ahí está la gracia; disfrutar del privilegio de rediseñar un recurso, desde la mirada del Trabajo Social, como me salga de la peineta. ¡Y ser el nuevo tiene lo suyo, claro! ¡No sabes ni cómo funciona la fotocopiadora! Hay mucho por contar, pero ya habrá tiempo. A esto, le sumamos visitas médicas, propias y ajenas. Acompañamientos a distancia y presenciales. Estar ahí, seguir estando ahí, de una u otra manera. ¡Y yo sé lo que me digo! Porque, y ya lo he tecleado varias veces, Barcelona no acoge. Lo contrasto estos días que hablo con mi amiga Sol. Puede que, a veces, ni siquiera a sus oriundos. Y también, a veces, vivir solo no mola tanto. Al final, compartir es vivir. Y, como me dijo mi padre, "en esta ciudad sobrevives". Gisela, de Operación Triunfo, canta que "ahora que vivo más, a la velocidad, de un mundo que no espera, que me atrapa sin piedad...". Porque es enfermo trabajar 40 horas. Ahora, es mi mantra. ¡Bona nit!

martes, 8 de noviembre de 2016

Marcar una época

Mi salida del Prelaboral marca una época. Una época, de luces y sombras, que comenzó en enero de 2014. Podría escribir mucho. Ya lo intenté fuera de este blog, pero me aburría. Sé perfectamente lo que hay. Temas más o menos trabajados. Tres años intensos, tres temas potentes. ¿Vida privada o vida secreta? Sin duda, temas que sacar al otro lado de la mesa. Comienzo una nueva época tras "trabajo al 200%", "mi vida está fuera" o "necesito reubicarme". Siento vértigo. Tal vez, había que empezar por un giro profesional. Marchar de un ambiente laboral gris, pero llevándome el cariño de las personas a las que atiendo. Mensajes como: "que la vida te devuelva todos los buenos momentos que nos has hecho pasar", "te deseo que sigas creciendo y ayudando a la gente en tu carrera", "gracias por tu entendimiento y ponerte en el lugar del otro", "la primera entrevista, un recuerdo para siempre", "se nos va uno de los grandes", "puedo decir que eres una gran persona", "transmites seguridad en lo que haces", "hiciste que diera el primer paso en mi recuperación" o "gracias por tu eficacia y paciencia". Esta semana es intensa; baja laboral programada, acompañamiento que algunos califican de "surrealista" pero que a mí me reconforta, cierre de mi propio proceso de inserción laboral tras "la decisión ya está tomada" y una escapada de cumpleaños a Zaragoza. A partir del 14, una nueva época cuyo título aún está por escribir. Y mil GRACIAS a las personas a las que atiendo. Como les dije el viernes, muchas veces no estamos tan lejos de las historias que nos explican. 

viernes, 21 de octubre de 2016

Vomitada confortable

Salir de la zona de confort, o no. ¡Esa es la cuestión! Y no es fácil decidir. Confort es sinónimo de bienestar. Y el bienestar es el "conjunto de cosas necesarias para vivir bien". Pero, ¿qué es bien? Y ¿qué cosas?, ¿cuántas cosas? Vivimos en la postmodernidad y vamos más allá de lo racional, según una conferencia de coaching a la que acudí. ¡Pero cada vez somos más neuróticos! Seguro que las personas con trastorno mental grave a las que atiendo tienen mayor elegancia interior ante los reveses de la vida. Y me jode irme por ellos. Pero tampoco ellos son eternos. Ayer, vi una película de Tim Burton y hubo algo que me encantó. La capacidad de vivir en bucle, entendido como el poder de que un determinado día vuelva a repetirse. ¿Qué día de tu vida te gustaría rebobinar? Esta semana no sé si estoy en pasado, presente o futuro. Sólo sé que voy a salir de la zona de confort, que era la crónica de una muerte anunciada y que si no saben darte lo que pides, te vas fuera y lo buscas. ¡Y aparece, por increíble que parezca! Dos años atrás firmé un cambio forzado, que casi me cuesta perder un AVE. Época en la que aprendí que mi vida está fuera y a la que le ha sucedido otra de reubicación o recolocación. Y sí, parar me cuesta. Para mí parar, es sinónimo de estatua humana de la Rambla de Barcelona. ¡Y no me veo! Por ello, y como otras muchas veces, opto por una solución intermedia; levantar el pie del acelerador. Aún así, todavía me es difícil identificar mis emociones. A pesar de una buena noticia. Tiempo atrás escribía "hacemos planes de futuro, aunque yo ni siquiera sepa si mañana me quedo sin curro". ¡Pero no hubiera sido buscado! Es distinto salir a que te saquen de la supuesta zona de confort. Y nada, este fin de semana será de reencuentros tranquilos. A mi alrededor, hay mucho movimiento últimamente. Tal vez, no terminemos de encontrar nuestro sitio. Pero tampoco ayuda pensar en la huida de la huida, y yo sé lo que me digo. De entrada, estamos desperdigados; a nivel nacional y, muy pronto, internacional. Despedidas, algo que no llevo bien. Ayer me decían que la mía será un duelo. Aunque, la verdad, no soy muy consciente. Por cierto, en aquella huida mía a Fuerteventura leí que "al ver como todo cambia, ella siente que no es la única que improvisa su futuro". Pero, seguramente, seamos títeres del presente porque no controlamos nada. ¿Me jode? Pues sí, mucho. Me costó aprenderlo. Y acabo con otra frase apropiada para el texto y, más aún, para una semana como la del 17 de Octubre en la que me he aislado del ruido exterior, se han vuelto a abrir las puertas de mi casa (parece el anuncio del programa de Bertin Osborne) y mi trayecto laboral sigue su rumbo. Ahí va; "en cada final está contenido un nuevo comienzo". ¡Buen fin de semana!

domingo, 9 de octubre de 2016

No escribo sobre ex...

Dije en el último post que escribiría sobre ex, pero no me da la gana. Ya redacté sobre una excedencia, para después leer ese texto en la consulta de mi terapeuta. Y no lo he publicado en el blog. Mi vida secreta, sólo la comparto con ella. Con quien, desde el otro lado de la mesa, escribía con tinta rosa. Hoy, releo lo escrito hace dos años. "Hoy me espera un día intenso. He comenzado acompañando a Montse a la comisaría de los Mossos d'Esquadra", "Fran ya lo sabe y yo sé que sigue hacia adelante. Hoy hace un mes que nos conocemos. Un período de prueba. De poner a prueba una historia que fluye desde aquel encuentro en la boca de metro. Una tregua en un año complicado de definir", "Y el día, continuará; sesión con Irene, mi psicóloga, después de varias semanas sin vernos. Hoy será diferente. Lo último que le conté es que me iba a Rosas con un chico al que no hacía ni dos semanas que conocía...", "Y como siempre dormiremos juntos. Me gusta sentir que sus brazos me protegen. Me gusta despertarme con él a su lado...", "Y mañana llega mi madre a Barcelona". ¡Desde luego que iba a ser intenso! Tecleo desde Barcelona, alejado de las fiestas del Pilar. Tres años de ausencia. Zaragoza cuesta, yo sé lo que me digo. Y este septiembre, no pasó indiferente. A lo ya sabido; vuelta laboral, visita de Mariajo y Vero, un diagnóstico complicado de encajar, posado con Fran desde el Turó de la Rovira y taquillero en evento solidario, se unió la visita dublinesa y fiesta sorpresa a Sandra. Tambíén sexo reciclado y apuntes de inglés que saco del armario. Ya en octubre, lo sé. Recolándome a nivel laboral o, al menos, intentándolo. Inscrito a una conferencia sobre coaching. Viendo a un monstruo en Sant Feliu. Y leyendo a Grande - Marlaska que dice "que el pasado no te frene, que el miedo al futuro no te paralice". Próxima escapada, Puigcerdà. 

domingo, 18 de septiembre de 2016

Bucle

Llega septiembre y su bucle. A nivel laboral, nada nuevo. ¡Ese es el problema! A ver si llega pronto la solución... Mientras, cae el 9 de septiembre; hace dos años de esa foto que, taza de café en mano, hice al arco iris que asomaba aquel martes en el cielo del Raval. Una instantánea, por cierto, que volví a ver en una estantería en el otro extremo de la ciudad. Y llega un diagnóstico. Un nombre que no quieres escuchar. Bebes vodka con zumo de naranja hasta acabar piojo y te desgarras cantando el "dime qué es lo que puedo hacer, cómo te puedo tener, en mi vida..." de Beth, junto a mañas de cabecera. Y te sientes apático, estancado, sin terminar de encajar tu puzzle. Cual cangrejo, retomas la terapia. Y en un evento del ámbito social pero con glamour, te regalan una frase sobre llegadas y tiempos. Por cierto, ¿agua, vermut o cerveza? Tal vez, tengo madera de taquillero. ¡Son 3 euros! El próximo post hablaré sobre ex. Y no, no es lo que estás pensando...

martes, 30 de agosto de 2016

5 semanas

Sirenas en el Raval. Tras mirar y remirar la Web, acabo comprando un billete de tren. ¡Otro más! Como escribo en mi cuenta de Instagram, "vivo en el AVE entre BCN y ZGZ". Ya queda poco para comenzar la nueva temporada. Y no es que necesite otras 5 semanas de vacaciones; es que la decisión está tomada y no quiero volver allá. Veremos qué depara septiembre. Mientras, coloco imanes en mi nevera, subo fotos y explico mis aventuras veraniegas; caminar en chanclas por un camino de cabras hasta una cala abarrotada, pedir un café en un inglés de vergüenza ajena cuando la camarera era española o olvidar la maleta en un tren de cercanías. Y me quedo con un instante; caminar sin rumbo por las calles de otro país, sin conexión de datos en el móvil y sin entender el idioma que hablaban a mi alrededor. En una sola frase hay tres "sin". Tal vez, el truco sea simplificarse la vida. ¡Ahora me toca trasmitir este mensaje! Porque me histerizan los "puntos muertos" y la intervención telefónica a distancia sólo sirve para que se descontrole mi ansiedad.