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Mostrando entradas de abril, 2017

Cuando...

Cuando sales de una reunión, coges el metro en Paralelo y al llegar al despacho te dan una noticia que, tal vez, tiempo después aún no has encajado. Cuando acabas tu jornada laboral, le ves esperándote en aquel banco del paseo e intuyes que no acabaréis juntos la tarde. Cuando acudes a la primera sesión de la terapia, tomas un café con Ana y pillas el último AVE que conecta con Zaragoza. Cuando aquel trayecto bonito acabó, te echas a llorar antes que la psicóloga te abra la puerta y pasas el puente de mayo acompañado. Cuando...

Después del último post...

Me rompí al recibir una ballena postal desde Dublín. Personas que, aún en la distancia, sientes cerca. Aunque resulte imposible ese café face to face tan necesario y que sirve para drenar. Al igual que lo fue mi retorno a Madrid. 4 días para "abrir los ojos y mirar", compartiendo una mediación cultural, (con la perdida de tiempo como hilo conductor), callejear por Malasaña o contemplar un atardecer. Y al volver, un trayecto zen en el AVE con anécdota atrevida. Porque hay que tener presente las situaciones y/o los contextos. También leí que una segunda cita es un chiste, "todos sabemos que esa es la verdaderamente importante". Y me fui de Semana Santa a una Zaragoza en la que cambié procesiones por El Tubo, en la que (como cada año) estuve en su cumpleaños y en la que también me dí cuenta que, antes o después, los mitos acaban cayendo. Por cierto, le compro una frase a mi amiga Sofía, "lo único estable es el cambio". Y comencé la "línea gay", a l

33

Inevitable hacer balance ante enero, septiembre o por tu cumpleaños. 30 en 2014, 31 en 2015, 32 en 2016 y hoy 33, edad capicúa. 3 años frenéticos, una montaña rusa que supuso pedir ayuda. Nuevas experiencias, personas que vienen y van, y temas no procesados en la línea de la vida. Miércoles lejos de casa. ¿O mi casa es Barcelona? Ambivalencia constante medicada con un billete de AVE. El próximo, destino a Madrid. Y no es una huida sino un break para abrir los ojos y divisar otro paisaje, un encuentro con esa parte de tu entorno que se ha ido desperdigando por la bola del mundo... Mientras, comienzo a leer "Elogio de la lentitud". Porque sé que necesito parar. Y lo haré, antes o después. Vivir en alta velocidad tiene el coste de la "no presencia", y como canta Vetusta Morla en el tema Copenhague "dejarse llevar suena demasiado bien, jugar al azar, nunca saber dónde puedes terminar..."

Ayudar es invalidar

Diluvia en Barcelona, mientras aprendo que "ayudar es invalidar". Diferentes enfoques. Antes, llamada de WhatsApp. Tal vez, alguien siempre ofrezca más. Y en este punto, ¿limitar o echar de menos? Se acercan los 33. Diferentes a los 30, a los 31, a los 32... Y también se acerca un paréntesis madrileño, tras el viaje "orgulloso" de 2013.