jueves, 30 de diciembre de 2010

Atípica ambición

Según la Real Academia Española la ambición es el "deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama". Pero yo creo que también se trata de ir en busca de la felicidad. O por lo menos, de seguir un trayecto en el que sientas ese estado. Y es que la felicidad, en sí misma, no es un destino, ni tampoco es eterna. Es efímera, porque nada dura para siempre. Seguramente, tomemos decisiones incomprendidas, complicadas, o que nos hacen dar un inmenso rodeo para llegar a algo, o a alguien, para las que podríamos haber atajado de otro modo, o seguir una línea recta, sin más. Muchas veces la ambición es sinónimo de no optar por el camino fácil, y nada tiene que ver con la definición de la RAE. Pero querer diseñar tu propia vida, y no cerrarte a aquello que te pueda venir impuesto, puede resultar, para muchos, ambicioso. Otros te dirán que no sabes lo que quieres. Y tú mismo, asumes que vas dando tumbos. Empujones que, antes o después, mejor o peor, te van aproximando a donde anhelas. Y no quieres poder, ni dinero, ni fama. Es una ambición atípica. La ambición de complicarte la vida, intentando ser feliz según tu propia filosofía. Un laberinto en el que entras y sales, y del que sales y entras. Porque la ambición es inconformista, y siempre quiere más.

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