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Cierre BCN

Todavía no acaba 2015. Pero hoy será la última noche del año que duerma en Barcelona. No haré balances. Para mí el año también comienza en septiembre, no sólo tras las campanadas de Igartiburu. Sé que es un post breve, pero "aquí y ahora" he sido consciente que hoy echaba el cierre a BCN. A mi vuelta, llevaré un lustro por aquí. Pero ya habrá tiempo de recordarlo, escribirlo y celebrarlo. No me gusta la Navidad, pero me he inventado el modo "10 días de vacaciones en mi tierra" y allá que me voy mañana. 

Volver a circular

Hay hechos que te hacen frenar. Que te distancian y hacen autoprotegerte. Nos hablan de la impermanencia: un proceso constante de nacimiento y destrucción. Pero ante un derrumbe, hay que volver a construir. Ladrillo a ladrillo. Pasito a pasito. Y es fácil echar la vista atrás. Y ves que algo ya no está. Antes y después. Ruptura como palabra del año. Más allá de la aceptación amorosa. Y poco a poco, eres consciente de que vuelves a circular. Mirando hacia atrás sólo de reojo. Vuelves a exponerte. Pero te conoces más. Y tienes más herramientas para manejar tu situación de vida. Pero hay elementos no reparables. Y no quieres aire contaminado. Con que se haya reciclado, te conformas. 

La noria de Alejandro

Alejandro trabajó en la noria de un parque de atracciones. Y aprendió que la vida es una rueda, que nunca para de girar. Sacamos un ticket sin saber cuáles serán las paradas, los finales o los comienzos. Hay épocas de luces de colores y períodos sombríos. Hay diferentes perspectivas según la cesta en la que viajemos. Y hoy subo en la de un reencuentro. ¡He girado tanto desde junio del 2014!

Vomitada laboral

Crisis laboral máxima. ¿Es el trabajo tan rehabilitador como yo lo vendo? En un curso de bioética me decían el lunes que "un trabajo puede crearte un trastorno que no tienes". Trabajo en un recurso en el que no creo. Trabajo en una empresa que no me gusta. Trabajo con las peores condiciones laborales que he tenido nunca. Trabajo "de lo mío" (algo a lo que daba mucho valor tiempo atrás), pero ahora me considero un "obrero de la farsa social organizada" y un "robot desencantado con la profesión". Y no, no son frases mías. A nivel social, el concepto "trabajo" tiene un halo romántico. Pero, hoy en día, trabajar y ser pobre es compatible. Me preguntaban esta semana si aceptaría un despido pactado. De alguna manera, somos esclavos. Y ser conscientes y vomitarlo, también es terapéutico.

Ya no...

Leo que "el pasado formaba parte de nuestra historia y no podíamos cambiarlo. El secreto de la vida consiste en vivir, no en recordar. Ahora tocaba gozar del presente...". ¿Qué son los recuerdos? Un aviso que se da de algo ocurrido. Algo que nuestro disco duro almacena y, de tanto en tanto, nos muestra. Hace no mucho me preguntaban, "¿por qué te gustan tanto las fotos?" Las fotos son el mejor recuerdo de algo vivido. Y, normalmente, disparamos la cámara en momentos más bien felices. Por ello, cualquier vistazo a un álbum nos puede transportar a la nostalgia. Porque hay épocas, lugares y personas que ya no nos pertenecen. Yo sé lo que me digo... Y mañana, vuelvo a viajar con Judith después de pisar Rosas junto a ella, por primera vez, allá por agosto del 2014. Por cierto, allí me abrí mi cuenta de Instagram.

Noche lunática

Por primera vez, visito la Filmoteca de Cataluña. Y eso que hace casi cuatro años que vivo enfrente. Una noche de "Cuatro lunas", una película mexicana de temática gay. Y dejo una frase de Alfred Temyson que he leído por casualidad: "es mejor haber amado y perdido que jamás haber amado". 

Castañas rancias

Cataclismo el último domingo de octubre. Una imagen de película de Almodóvar. Dos amigos; él en el box de un ambulatorio de urgencias con un posible cólico nefrítico. Ella, llorosa. Se acaba de romper su relación de pareja. Y es la segunda ruptura en seis meses. Con el Informe de alta terracean en el Raval. Hoy, también aportan su punto a este barrio "especial y especiado" como lo denominaron hace no mucho en un freetour. Y ella se pregunta, ¿cómo estaremos dentro de un año? Y tiramos de la manta. Es decir, rebobinamos en el tiempo como dos abuelas haciendo ganchillo. En mi caso, retrocedería un año atrás. Pero las castañas están rancias y, como todo aquello que no está en buen estado, me dejarían mal sabor de boca. ¡Y es que todo no se puede! Siempre hay sumas pero también restas... ¿Y si multiplicamos?