Ir al contenido principal

Cierre al 2011

Tras un 2011 que no paró de girar, subo a la noria del nuevo año con etapas que toca cerrar, encuentros con quienes han estado ahí y un paréntesis londinense más que necesario. Atrás quedan experiencias adversas, lugares que tal vez no pise más, personas que nos dejaron y otras que, seguramente, nunca llegaron a estar. Comienzo 2012 con una mochila que va agrandándose y que se inclina, por su propio peso, a la autoafirmación del giro dado. Por tanto, dejaré que la noria barcelonesa siga dando vueltas ;)

Comentarios

  1. Discúlpame por no comentar sobre el artículo, pero es que no encuentro otro medio por el cual pueda expresarte mi asombro ante tu desbordante talento. La forma en la que narras los hechos, los hacen parecer más interesantes. Te propongo entonces realizar un reportaje de mi libro "Sueños Lúcidos" y enviármelo a mi correo mabel.yes@hotmail.com, a cambio publicaría tu foto y tu reseña en mi web (que es donde puedes encontrar mi libro) www.libragra.mex.tl
    ¡Valoraría mucho tu trabajo!

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Samiramis

Se llama Samiramis y lee las cartas en un bar de la calle de Ávila, cerca de las calles de prostitución del zaragozano barrio de Salamanca. El local, cutre, intenta reflejar un aire sirio que no va más allá de los dulces colocados en una vitrina, y de una pegatina con el nombre del país, cuyas letras están pintadas con los colores de la bandera. Es sábado por la mañana y la futuróloga tiene poca clientela. Mientras se espera, se pide en la barra algo para tomar, y se coge la vez. “La última es esa señora”, dice la camarera, muy maquillada, con jersey de cuello alto y foulard con estampado de leopardo, y gorro de lana en la cabeza. Samiramis es muy conocida en la ciudad, y frente a ella, y gracias al boca a boca, se sienta un público variopinto que ansía saber qué va a ocurrir en sus vidas. Pasados unos minutos, una amiga y yo estamos ya frente a la silla de la adivinadora. Por cierto, a punto de irnos. Son los nervios del momento. Observamos un cartel que prohíbe comer chicle, y otro q

Cuando cuesta volver...

Sueño, suspiro, abrir y cerrar de ojos. 21 días intensos. Sensación de no haber ocurrido. Sin tiempo para digerir. Aterrizaje forzoso en la vorágine. Despedidas. Darse cuenta de la importancia del "aquí y ahora". Volver a "todo sigue igual" sin que tú seas el mismo. Querer marchar. Intentar mantener el espíritu "thai" un tiempo. Cuando cuesta volver...