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Cuando...

Cuando sales de una reunión, coges el metro en Paralelo y al llegar al despacho te dan una noticia que, tal vez, tiempo después aún no has encajado. Cuando acabas tu jornada laboral, le ves esperándote en aquel banco del paseo e intuyes que no acabaréis juntos la tarde. Cuando acudes a la primera sesión de la terapia, tomas un café con Ana y pillas el último AVE que conecta con Zaragoza. Cuando aquel trayecto bonito acabó, te echas a llorar antes que la psicóloga te abra la puerta y pasas el puente de mayo acompañado. Cuando...

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Samiramis

Se llama Samiramis y lee las cartas en un bar de la calle de Ávila, cerca de las calles de prostitución del zaragozano barrio de Salamanca. El local, cutre, intenta reflejar un aire sirio que no va más allá de los dulces colocados en una vitrina, y de una pegatina con el nombre del país, cuyas letras están pintadas con los colores de la bandera.

Es sábado por la mañana y la futuróloga tiene poca clientela. Mientras se espera, se pide en la barra algo para tomar, y se coge la vez. “La última es esa señora”, dice la camarera, muy maquillada, con jersey de cuello alto y foulard con estampado de leopardo, y gorro de lana en la cabeza.

Samiramis es muy conocida en la ciudad, y frente a ella, y gracias al boca a boca, se sienta un público variopinto que ansía saber qué va a ocurrir en sus vidas. Pasados unos minutos, una amiga y yo estamos ya frente a la silla de la adivinadora. Por cierto, a punto de irnos. Son los nervios del momento. Observamos un cartel que prohíbe comer chicle, y otro qu…

Despedida 3/2

No sé cómo comenzar este post... Tal vez, debería llorar. Tal vez, no sea consciente de la despedida. Tal vez, sepa que vamos a seguir conectados. Tal vez, me joda que tardemos en vernos mucho más que tras la ruptura. No soy objetivo; cuando me explicaste tu proyecto, era algo utópico a lo que no quise prestar demasiada atención. Pero todo llega. Y el lunes aquel vuelo te llevará lejos. Como escribí en la tarjeta que hace un rato te he regalado "a veces, los deseos se cumplen". Y para que ese tiempo que anhelabas fuera sólo para ti, necesitabas empezar alejándote de la vorágine laboral. Un ámbito que compartimos y que, muchas veces, ofrece demasiados sinsabores. Han pasado muchas cosas que escapaban de tu control estas últimas semanas; precisamente, aquellas en las que nuestra unión se ha intensificado. No es fácil transformar las relaciones. Pero, como me dijiste al poco de conocerte, "no soy de los que desaparezco". Gracias por tus palabras; "quizá la confi…

Devolución...

Te escribo por última vez. A ti, cepillo de dientes negro. Te devolví. Me hizo mucha ilusión encontrarte, pero él no quería que estuvieses aquí. Fue un espejismo... Una estancia breve. Amor líquido, podría definirse. Te devolví con una caña y una ración de bravas, aparentemente, como si nada. Con la indiferencia de oir pero no escuchar pero también con la certeza de que era un buen candidato a no sé muy bien qué... Porque no hubo tiempo para votar. Me da rabia tener que, porque es un "tengo que" volver al mercadillo de los perfiles. Nos basamos en una foto, pero rescato una frase que en otro tiempo leí: "la belleza que atrae raramente es la belleza que enamora". Necesito coger ese avión. O varios aviones, mejor dicho. Tomar distancia, sentirme cuidado y explorar nuevos paisajes. Vorágine que no cesa. Tampoco hace falta. Recordatorio de pasado laboral, paseo playero con una Mosso d'Esquadra (con la que está cayendo), formación con la psicóloga de Operación Triu…