Al vigilante de metro al que llevo interpretando dos meses, se le ha dado un giro. El profesor de teatro me ha propuesto que el personaje entre al vagón, comience su turno laboral, hablando por el pinganillo del móvil. Hablando, no con nadie de su empresa, sino con alguien con quien quedará para ir al cine al finalizar la jornada. Con alguien a quien ha conocido recientemente, con quien está ilusionado. ¡Hay que joderse! Pues nada, a improvisar...
Comentarios
Publicar un comentario