Me rompí al recibir una ballena postal desde Dublín. Personas que, aún en la distancia, sientes cerca. Aunque resulte imposible ese café face to face tan necesario y que sirve para drenar. Al igual que lo fue mi retorno a Madrid. 4 días para "abrir los ojos y mirar", compartiendo una mediación cultural, (con la perdida de tiempo como hilo conductor), callejear por Malasaña o contemplar un atardecer. Y al volver, un trayecto zen en el AVE con anécdota atrevida. Porque hay que tener presente las situaciones y/o los contextos. También leí que una segunda cita es un chiste, "todos sabemos que esa es la verdaderamente importante". Y me fui de Semana Santa a una Zaragoza en la que cambié procesiones por El Tubo, en la que (como cada año) estuve en su cumpleaños y en la que también me dí cuenta que, antes o después, los mitos acaban cayendo. Por cierto, le compro una frase a mi amiga Sofía, "lo único estable es el cambio". Y comencé la "línea gay", a la que vuelvo en 15 días. También un recordatorio: "para no generarse expectativas hay que estar aquí y ahora". Vamos acabando... Alicia en casa, naan con queso, un Sant Jordi diferente y una aparición heterosexual "un poquito más alto", como canta Sergio Dalma, en el mismo lugar de aquella primera cena...
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