Decían que ayer era el día más triste del año. Según esta gilipollez, ¿no tendremos días peores en lo mucho que resta de 2016? Tras una mañana soporífera, me activé en un taller sobre cambio laboral. Más que nada, por el café compartido con un trabajador social recién titulado proveniente del mundo de la moda. En mi caso, el interés profesional por el ámbito social (según el correspondiente test) sufre un recorte del 50% respecto a mi última búsqueda titánica de trabajo, allá por 2012. Pero, ¿no se desvirtuó el objetivo?
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