Ir al contenido principal

Botón excedencia

Siento necesidad de parar. De tener tiempo. No sé muy bien para qué. De hecho, llevo mal no ocuparlo. Pienso que se escapa. Que las agujas del reloj no descansan. Que el tiempo es nuestro peor enemigo. Pero tenemos que soportarnos. Lo alimento. Lo cebo cada día hasta tener una agenda colapsada. Tiempo de trabajo, principalmente, y tiempo de ocio poco improvisado. Todo planificado. Consecuencia de la vorágine diaria. De un día a día de consumo rápido que pide más. Mi necesidad de parar lucha contra mi incapacidad de pisar freno. Por suerte, mañana es viernes. Pero llega el lunes. Y vuelta a empezar. Las semanas giran como la noria del recinto ferial. Pero, ¿y si pulso un botón llamado excedencia?

Comentarios