Comienzo este post con una reflexión que leí, en algún sitio, esta semana: "Decídete. Si sólo esperas, puede que nunca llegues". Y es cierto. Porque quien la sigue, creo, la consigue. Y es el que el destino toma parte de lo que nos ocurre en la vida, pero somos nosotros quienes, muchas veces, lo forzamos. Aunque no seamos conscientes. Redecoramos nuestra vida, empezamos desde cero, y evitamos pensarlo, y nos encontramos, o damos el encontronzazo, con personas del pasado. Alguien con quien ya no hay ese magia de antaño, a quien ya no ves atractivo, y quien crees no ha estado a la altura de las circunstancias. Cerrar puertas no es fácil, pero hay terapias de choque. Porque como dijo una vez Loles León, "la vida es un psiquiátrico", y de salud mental andamos justos. Así que lo primero será conocernos a nosotros mismos...
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