Las circunstancias cambian, y las agendas, o la memoria, recuerdan qué pasó cierto día. El 23 de diciembre de 2009, me anunciaban el final de una etapa profesional corta, pero más larga de lo esperado, y que llevaba ansiando tres años. Y como el destino es así, mi contrato acabó el día de Nochevieja. En otro post explicaré lo ocurrido el 23 de diciembre de 2010, hace 4 días...
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