Ayer comenzó la segunda mitad de 2010. Seis meses para despedir el año. Por eso, y como ya hice en 2008, abrí un Word y, cada día, escribiré lo mejor que me ha pasado durante la jornada. Porque siempre recordamos lo malo, y no lo bueno. Y deberíamos hacer lo contrario. Porque, aunque no lo parezca, lo bueno también es noticia, y sobrevivimos gracias a las pequeñas cosas.
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