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Desconectados

El trajín del día a día obliga a desconectar. Y creo que para ello, hay que coger la maleta y partir. Aunque sea, simplemente, un fin de semana. A la vuelta, claro está, aquello que hayamos dejado a medias, nos estará esperando. Pero, tal vez, lo afrontemos de otra manera. La calma con la que se suele volver tras un viaje, aunque pronto desaparece, sirve para tomar un pequeño impulso. Así que a ver si aprendemos a hacer un paréntesis y, por unas horas, dejar de asumir todos los roles que nos atan, responsabilizan, condicionan...y cambiarlos por uno solo: "desconectados".

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