El campus universitario de San Francisco, en Zaragoza, descansa. Finalizados los exámenes, los estudiantes apenas pululan por aquí. Un característico lugar del que, la semana pasada, tomé las fotografías que acompañan a este post. Porque, a veces, el ajetreo del curso de la vida, provoca que no seamos conscientes, ni siquiera, del entorno en el que nos encontramos.
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