Ir al contenido principal

Entradas

Operación retorno

Retenciones kilométricas, tumulto en la dársena de la estación, autobuses de refuerzo y un paréntesis demasiado corto que dio paso a una semana inquieta, a la espera del veredicto de los recortes. Porque, al paso que llevamos, la vida se convertirá en una jungla sin precedentes. Un tiempo complicado, poco propicio a extraer lo positivo. El día a día nos sumerge en un ir haciendo. Pero hay cosas que ocurren a tu alrededor, y que te hacen despertar. ¿Qué pasara o dónde estaremos mañana? No se sabe. Por tanto, hay que disfrutar del hoy, de nuestro entorno y de quienes forman parte. Porque, aunque no siempre vivamos el mismo momento, tal vez mañana sea demasiado tarde... Y es que entramos y salimos de la vida de alguien, como quien atraviesa una boca de metro. Aunque el destino es caprichoso y puede que se bifurque. Y nos volvamos a encontrar, de la forma que sea, y por objetivos diversos. ¡A saber! Pero hay trenes que sólo pasan una vez, pasajeros que no siempre merecen una segunda opo...

Chapaterapia

Dos maños en Barcelona inauguramos ayer la sesión semanal de chapa. Una terapia necesaria para los que sobrevivimos a un día a día inestable, lejos de casa. Y para iniciarlo, temazo: amores y desamores. No sólo es la Esteban la que pueda estar siempre contando lo mismo. Muchos de nosotros retroalimentamos historias en punto muerto. Situaciones, personas y lugares sobre los que otros escuchan y/u opinan. Pero, ¿nos sirve de algo? Podemos aferrarnos a la nada, sumergirnos en un ciclo. Un círculo vicioso que cuesta cerrar, en una semana en la que, oficialmente, ya soy habitante de Barcelona y en la que se cierra la primera etapa, iniciada en estos tres primeros meses: el Bàsic 3.

Normalidad

¿Qué es normal, que es lo normal? Sin duda un concepto amplio, vago y subjetivo que, por ello, cada uno interpretamos de una manera. Para mí, normalidad, es estar hoy aquí. En mi entorno, con mi entorno. Minimizando los efectos de un cambio cercano, ansiado y conseguido. Un cambio decidido que, aunque inestable, espero que perdure. Un balance salvable. Un día positivo. Y muchas cosas por hacer. Aquí y allá. Con gente de allá y de aquí.

El blog de Sol

Os dejo el link al blog de Sol: solaloca.wordpress.com Y transcribo una frase que forma parte de uno de sus primeros post: "Cada noche, antes de dormir, miraba por el balcón la cantidad de luces que tenía la ciudad. Eran tantas como las preguntas que, en ese momento, no tenían respuesta".

Sortir

Heraldo de Aragón, ese gran diario, publica hoy una noticia titulada " Más ayudas para salir que para quedarse ", haciendo referencia a la situación de los jóvenes aragoneses que, al querer emanciparse, cuentan con más ventajas si deciden marcharse al extranjero, que permaneciendo en la propia tierra. Una pena. Y no hace falta cruzar fronteras. Muchos somos los que hemos emigrado a otras ciudades españolas, principalmente Madrid y Barcelona, para buscarnos la vida. Para desarrollar nuestra carrera profesional, algo imposible en una ciudad como Zaragoza. Un pueblo grande, una capital de provincias maquillada como urbe moderna, y que se dedica a copiar a aquellas que sí lo son. Es decir, culo veo, culo quiero. Ahora, por ejemplo, el tranvía. ¡En fin! Y como resultado, una fuga de cerebros. Una huída de población joven y preparada, que hace que la tasa de envejecimiento en Aragón sea todavía mayor. Hace unas semanas, Marcelino Iglesias, ese gobernante que antes que político fue ...

Empatía

Ciertas profesiones implican amplias dosis de empatía hacía tus usuarios, pacientes o clientes. Como ocurre en trabajo social. En nuestro quehacer profesional es básico ponerse en el lugar del otro, y tener siempre presente el principio de autodeterminación . O lo que es lo mismo, dejar que cada individuo decida sobre su propia vida. Y aquellos principios, convicciones y filosofía, a nivel laboral, la exportamos, en muchas ocasiones, a nuestro día a día como seres humanos. Entonces, el empacho de empatía que desprendemos puede llevarnos a situaciones de sumisión, de perder la dignidad y, en ocasiones, de arrastrarse ante una espiral en la que nos vemos inmersos, de la que nos cuesta salir, y por la que experimentamos una de cal y otra de arena, que conlleva a seguir tirando de un hilo, que otro cortó hace tiempo pero al que, a veces, sigue haciendo nudos.

Volver

Domingo por la noche. Terapia de choque. Cuatro meses después, y un mismo local. Porque, a veces, hay que volver a un determinado lugar. Aunque reabra heridas, formule preguntas y recuerde momentos, que se tornaron grises. Y la memoria, ahí esta para recordar... Seguramente costará pasar página. Pero ya vale de intentar dar normalidad, a lo que otros han convertido en anormal, y de seguir tirando del hilo. PROU.